Nerja concentra un parque enorme de alojamientos turísticos con piscina privada, repartidas entre Burriana, Capistrano y Maro. Para el propietario, la piscina no es un extra: condiciona buena parte de las reseñas.
La dificultad real es el calendario. Con la casa ocupada de junio a septiembre, no se puede dejar la piscina fuera de uso varios días. Por eso las visitas se programan entre salida y entrada, reparación de piscinas Nerja y los tratamientos se eligen para que el baño sea posible enseguida.
Un aspecto menos evidente: la ocupación irregular desestabiliza la química del agua. El control automático de pH corrige eso de forma continua. Junto a un clorador salino, reduce mucho la carga de trabajo.
Y una recomendación final: una cubierta y una bomba de calor amplían la ventana de alquiler a marzo y noviembre. En un alojamiento turístico, cada semana extra paga parte de la instalación.